IMPOTENCIA ANTE LA POBREZA EXTREMA

Es lunes 23 de Junio de 2008, en Nicaragua se celebra el día del padre; el grupo de voluntarios junto al presidente de nuestra Fundación se enrumbaron hacia otra comunidad rural con altos niveles de pobreza, en esta ocasión Jardines de Apoyo, en las Pilas Occidentales, Masaya. Esta comunidad se formó en el año 2000, se compone de cientos de familias provenientes de La Laguna de Apoyo, que vieron destruidas sus viviendas y el resto de su patrimonio por el terremoto que ahí, en esa fecha ocurrió.

Al llegar, los visitantes fueron recibidos por los escolares que quedan en la “escuela” del lugar, 120 niños; el resto, fue decisión de los padres de familia no continuar enviándolos en vista que no existen condiciones para recibir la añorada enseñanza, reciben clases bajo toldos prestados por un organismo, sin embargo, éstos no protegen a los niños de la lluvia en esta temporada, es invierno en Nicaragua.

LA EDUCACION
No hay infraestructura escolar, los niños reciben clases a la intemperie.- “Siendo la pedagogía una ciencia de carácter psicosocial que tiene por objeto el estudio de la educación con el fin de conocerla y perfeccionarla, que diría de lo que aquí observamos, un profesor brinda clase a alumnos de 4º, 5º Y 6º grado juntos, y los contenidos temáticos y expositivos? Como?, es lamentable” resaltó Madriz presidente de la fundación, también docente.
Por otro parte, los padres de familia expresaron que hay un aparente conflicto legal con el terreno donde hasta ahora ha funcionado la escuela avalada por el Ministerio de Educación, se maneja que es propiedad de una ciudadana de origen Español, la Fundación Masaya Contra La Pobreza junto al equipo legal del MEDE han iniciado la investigación catastro- registral correspondiente.

CARENCIAS Y OPINION DE LOS POBLADORES RESPECTO A LA CIUDADANA ESPAÑOLA MARIA LUISA CASTILLO CHAMORRO
Se reunió la comunidad con el grupo de voluntarios y solicitaron exponer sus principales carencias y necesidades, “una manera de desahogarse ante nuestra impotencia” dijeron. Un factor que prevaleció fue el hacinamiento en las casitas de madera y cañita que ahora poseen, hasta 5 núcleos familiares en cada una, fue notorio que en algunas casas 15 personas utilizan una letrina, en otras casas con muchas personas habitando no hay ni una.
Hombres y mujeres adultos, suplicantes dijeron “a través de ustedes queremos hacer llegar un mensaje de auxilio a ciudadanos y organismos de España y el mundo para que nos ayuden a salir de la pobreza en que nos encontramos en Nicaragua, porque no hay un pedazo de nuestra patria sin pobreza, todo el país está en pobreza” enfatizaron.

Resaltó la exposición que hicieron respecto a la imposibilidad de trabajar a pesar de estar prestos a ello, “queremos trabajar pero en nuestro país hay desempleo, en el campo y la ciudad, aquí en el campo somos agricultores algunos tenemos un poquito de tierra otros podrían alquilar, pero los insumos; todos vienen de afuera y están caros, son inalcanzables para nosotros.” Concluyeron.

Varias mujeres expusieron la situación de la ciudadana española Maria Luisa Castillo Chamorro, quien les llegó a ofrecer su ayuda en el 2000, ellos habían sido afectados por el terremoto de la laguna de Apoyo.
Aparentemente ella junto al gobierno de la época, adquirieron este terreno de 3 mzs. para ubicar a los damnificados por el terremoto, el Ministerio de Acción Social los ubicó y el INATEC junto a los pobladores levantaron las casas de madera que actualmente poseen, este programa tardó 2 años y medio.
La Española Castillo Chamorro, continuó por 5 años exigiendo el trabajo de la comunidad para la construcción de un galerón donde funcionaría una panadería, construcción de la escuela con madera y bambú, excavación para introducir la tubería de agua potable, construyeron el puesto de salud y otros trabajos en otras comunidades inclusive, fueron cinco años de trabajo al estilo de señora feudal en pleno siglo XXI.

Se suponía que se trabajaba para dotar a la comunidad de servicios básicos y se hacía con amor según expresaron, el desencanto llegó cuando Maria Luisa trasladó el puesto de salud hacia Matildina una comunidad distante, expulsó a los niños de la escuela mandando a destruir las ramadas donde recibían sus clases, cesó el trabajo de la panadería que abastecía a la comunidad, comenzó a construir casas en los alrededores que las alquila por cierto periodo de tiempo.
“Ella nos toma fotos, se va a España a pedir dinero a nombre de nosotros y los utiliza en sus negocios personales, no sabemos si son subvenciones o donaciones para nosotros” con mucho enojo dijeron.

En el momento que se llevaba a cabo la reunión entre los pobladores y el grupo de voluntarios apareció por el lugar un vehiculo color azul, que fue señalado por los pobladores como propiedad de Maria Luisa, placa de Granada GR 4576, en su parte lateral izquierda trasera un letrero FUNDACIÓN JESUS PEREGRINO.

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